Manuel Ayau habla sobre la fundación de la Universidad Francisco Marroquín.
Ideas sobre un alto nivel académico en una pequeña universidad
Manuel F. Ayau: El grupo que fundó la Universidad tenía como meta contribuir al bienestar de Guatemala, causar la prosperidad; y después de
deliberar y estudiar mucho y trabajar en el Centro de Estudios Económico-Sociales, bueno, desde antes de estar trabajando en el Centro de Estudios porque el CEES, el Centro de Estudios
Sociales, se comenzó con la misma idea de la Universidad.
Convencidos de que los atrasos que tenía Guatemala y todos los países pobres, y el rumbo que llevaba hacia el socialismo el mundo, estaba equivocado; que los
atrasos eran consecuencias de desatinos anteriores desde tiempos coloniales a la fecha, y el rumbo que llevaban los iba a mantener pobres porque el socialismo no podía funcionar, a pesar de
que era lo que estaba de moda en todo el mundo.
El socialismo estaba predominando en todas las esferas académicas y políticas del mundo, inclusive en los países llamados capitalistas. Las
ideas intervencionistas derivadas del socialismo estaban predominando.
Estábamos convencidos de que el éxito del socialismo no era el resultado de una conspiración. Yo nunca he creído en las teorías conspirativas de gran
envergadura porque, para que una conspiración sea tan grande y no existan delatores y desertores, sería sumamente difícil. Considero que una conspiración de más de uno ya se
corre el riesgo de ser delatada y menos aún si va a ser un concierto internacional de la envergadura que era el socialismo.
Entonces había que encontrar alguna otra explicación de por qué el éxito del socialismo; y llegamos a la conclusión después de estudiar la historia de la
Sociedad Fabiana, que las ideas son las que gobiernan al mundo y que si las ideas están equivocadas, el mundo va a agarrar un rumbo equivocado.
Y nosotros mirábamos claro que el rumbo estaba equivocado y que la dirección había que corregirla, y que como la dirección dependía de las ideas que la gente
de influencia sostiene, entonces el lugar donde nuestro trabajo sería más efectivo, sería en el mundo de las ideas; por eso nació el Centro de Estudios Económico-Sociales, para influir en el
criterio de las personas de buena voluntad intelectuales. Sabíamos pues que la gente de mala voluntad no la íbamos a influenciar, pero que la gente de mala voluntad son oportunistas y se van a
adaptar a cualquier sistema.
Sabíamos o estábamos conscientes de que para que el socialismo o cualquier idea tuviese éxito generalizado necesitaba los auspicios de gente honrada, de buena
reputación, inteligente, respetada; que esa era la clave, convencer a ese sector.
Ese sector es de donde se derivan las ideas de los revendedores, por decir, de ideas, de los profesores de los periodistas, de los políticos,
etcétera. Entonces la forma más efectiva de utilizar los escasísimos recursos de que se disponía, era atacar a esa mínima minoría de intelectuales respetados, honrados, de
influencia. Que eso era el camino, que también había seguido la Sociedad Fabiana cuando fundó el London School of Economics, que fue la escuela, y todavía es, de las más prestigiosas
del mundo, donde los que quieren aspirar a una carrera académica en los Estados Unidos de prestigio, van a sacar su doctorado a London School of Economics.
Entonces la idea era hacer una escuela similar, de ese nivel para que la gente más competente y más ambiciosa intelectualmente tuviera a dónde ir a oír las
ideas que nosotros considerábamos que eran las acertadas. Por lo tanto, el camino estaba claro; hacia la intelectualidad honrada del país, por eso se hizo el Centro de Estudios
Económico-Sociales.
Pero la esfera de influencia del Centro de Estudios Económico-Sociales necesariamente era muy limitada porque no tenía el prestigio, la autoridad mejor dicho,
la autoridad; su opinión no tenía autoridad. Por eso cuando empezamos el CEES, donde participábamos siete persona, creo que ninguna de ellas del mundo académico, no teníamos
ningún peso, no teníamos ninguna autoridad académica; y por eso hicimos una serie de seminarios a través de diez años, trayendo personas destacadas del mundo académico para darle autoridad
académica al CEES.
Ese acercamiento al mundo académico nos fue llevando a una posición que, más tarde, permitió fundar la Universidad porque nos dio confianza de que no
estábamos, por el hecho de no ser académicos, que no estábamos descalificados para serlo, porque ya teníamos el respaldo de suficientes académicos a nivel mundial, varios de ellos llegaron a
tener Premio Nobel después, y teníamos ese apoyo que nos dio mucha confianza para incursionar en el mundo académico y sin sentirnos que no estábamos capacitados para ello.
Entrevistadora: La intención de llegar a un alto nivel académico en una universidad y mantener la universidad pequeña.
Manuel F. Ayau: Consistente con lo que acabo de decir, si nos recordamos, por ejemplo en una clase de cien alumnos, uno quiere que tengan éxito sesenta, el
nivel académico tiene que ser tal que pase el número sesenta en orden de calidad, porque si uno une la calidad y las exigencias más altas, se elimina ese número sesenta y ya sólo pasan cincuenta
y nueve, y a medida que va subiendo el nivel va eliminando gente. Naturalmente, en una clase de sesenta, si los ponemos en orden de aptitud, el más apto está perdiendo bastante de su tiempo
porque el nivel académico es al nivel del número sesenta menos apto, si no, ése quedaría eliminado.
Ese ejemplo si lo extendemos a todo el mundo universitario, nos indica que si queremos tener la élite más influyente por su capacidad, los estudios tienen que
ser un reto para esa élite y no les podemos dar una educación al nivel del número sesenta; si queremos una élite tenemos que subir a los cinco primeros de esa clase. Esos son los que van a
ser respetados por todos los demás en cuanto a sus opiniones científicas y sus opiniones sociales; entonces la idea es concentrar el esfuerzo en los más aptos porque creemos que son los que más
influencia, más peso va a tener su opinión.
Entonces eso necesariamente implica hacer chiquita la universidad porque si la admisión y permanencia de los estudiantes se va a lograr a base de su aptitud,
entonces, mientras más chiquita, mayor es el nivel intelectual del grupo que estudia.
Si redujéramos el grupo a sólo uno pues, supuestamente si el sistema de selección fuera perfecto, tendríamos al más apto de todos. Por supuesto que
eso no es así; uno nunca sabe quiénes van a ser los más influyentes entre todos los estudiantes que vienen y muchos que talvez no calificaron y ni siquiera ingresaron a la universidad, talvez más
tarde les interese y se vuelvan más influyentes de los que vinieron, pero todo eso es impredecible y uno nunca sabe dónde van a caer las buenas ideas y dónde van a ser mejor aprovechadas por eso
es que también necesita cierto tamaño.
Entrevistador: ¿Necesita crecer más o este es el tamaño ideal? o ¿Hay que reducir el tamaño?
Manuel F. Ayau: La idea del tamaño pequeño es para que se pueda manejar por un grupo de empresarios que no tenga ningún otro interés en la
Universidad.
Muchas universidades han perdido su calidad porque son manejadas por gentes que tienen otro interés en la universidad. Porque son profesores o administradores
o estudiantes. Entonces, se quiere la complejidad de las tareas de administración de la Universidad sean tan pequeñas para un hombre de negocios que las pueda atender sin abandonar sus
negocios. Que éste no sea su negocio principal, que éste sea, solamente para aquéllos que tienen el deseo y la afición académica y comparten los ideales de la Universidad.
Entonces necesariamente si va a tener una junta directiva de pocas personas y no se quiere delegar la hechura de la política y se quiere que los directores
puedan supervisar lo que está pasando, tiene que ser chiquita. No puede ser grande.
Siempre hemos pensado que la demanda de más estudiantes en un país donde la población estudiantil está creciendo, debe ser atendida por mayor número de
universidades y no agrandando las existentes; porque además, eso produce competencia entre las universidades y le da muchas más oportunidades a la población estudiantil, porque todas van a ser un
poco distintas, entonces pueden haber más al gusto de cada quien. Por eso es que creemos que la Universidad debe de ser chiquita.
Pregunta: ¿Por qué se diseñó el campus con el tamaño que tiene?
Manuel F. Ayau: Porque se quería estar cómodo también. Uno nunca sabe exactamente cuál tamaño va a necesitar. Por
ejemplo, cuando diseñamos la Universidad todavía no teníamos conciencia plena de que en todas las carreras van a tener que tener sus cuartos con sus propias computadoras para tener acceso a
información; y que los estudiantes de una carrera no estén sacando a otros para usar un computador, por ejemplo eso no se tomó en cuenta; entonces, y hay otras cosas que tampoco habremos
tomamos en cuenta. Entonces se necesita estar un poco holgado.
El campus que está aquí, está calculado como para cinco mil estudiantes, que es el tamaño máximo que debe tener la Universidad.
Programas académicos no prioritarios
Manuel F. Ayau: Referente a los programas de profesorado y otros, no olvidemos que el objetivo es la diseminación de las ideas que consideramos correctas;
entonces no hay ninguna incompatibilidad de utilizar otros medios y otras carreras.
Nosotros empezamos con profesorado, porque representaba una manera de llegar a los alumnos de secundaria sin necesidad de que fuéramos nosotros a los alumnos
de secundaria; proporcionando nuevamente a los profesores de los profesores, y tener así mucho más efecto. En la misma forma que la idea elitista, que es nuestra política, supuestamente es
la fuente de futuros profesores para otras universidades; entonces no tenemos nosotros que atender a esa población estudiantil directamente sino indirectamente. Eso se aplica también, por
ejemplo, a IDEA, y a otras carreras
Entrevistadora: Los salesianos, por ejemplo.
Manuel F. Ayau: Los salesianos, en la teología, qué mejor oportunidad la que nos brindaron los salesianos con querer tener la Facultad de Teología bajo
las normas de enseñanza de la Universidad Francisco Marroquín. Fue una gran oportunidad para nosotros para difundir esas ideas a un sector muy influyente, como es el clero; y que por estar
mal informado y mal educado, en muchos casos, ha causado muchísimo daño. Entonces esas otras actividades no son incompatibles.
Entrevistadora: ¿Y no degradan el nivel académico?
Manuel F. Ayau: No, no degradan el nivel académico de la universidad, en tanto se les pueda confiar a personas que no lo van a degradar. Por supuesto, no se
trata de hacer un programa de profesores para entonces buscar quién lo lleva a cabo. Se trata de que se puede hacer el programa de profesores porque está el profesor Salvador Aguado; en el
momento en que no esté una persona en quien nosotros confiemos y en que no va a degradar la política de la Universidad, la enseñanza de la Universidad, en ese momento ese programa habría que
suspenderlo.
Entrevistadora: Bueno, es muy oportuno ahorita hablar de ese tema del profesorado, porque ha estado un poquito marginado; el doctor
Aguado está muy enfermo.
Manuel F. Ayau: Bueno, yo me decepcioné mucho del programa de profesorado, no por la calidad de los profesores sino por la calidad de los
estudiantes. Encontré que el nivel académico intelectual de los profesores de Guatemala es de lo más bajo que hay; de manera que desde hace mucho tiempo dudo de la efectividad de
ese programa, por esa razón.
Yo di clases en profesorado varias veces y constaté que debido al sistema de educación de Guatemala, el gremio de profesores es de muy bajo
nivel. En primer, lugar porque no se es bien remunerado; y en segundo lugar, porque los incentivos para ser buen profesor no están donde deben de estar, sino están al
revés. Los incentivos para quien ejerce la profesión de profesor de secundaria, están hacia la degeneración de la educación.
Ese sistema algún día va a tener que cambiar; y para mientras, es un esfuerzo no muy productivo el tener un programa de profesorados, en tanto no tengamos una
audiencia que sea capaz de ser receptora de las ideas que estamos dando.
Claro, mientras hay gente que lo quiera hacer y nosotros tengamos confianza en esa gente y no afecte a los otros programas, pues no veo yo por qué no hacerlo.
Pero si los afecta en cuanto a espacio o en cuanto a la reputación de la Universidad y su prestigio, etcétera, entonces sí habría que pararlo.
Intervención: Porque ya hace años, usted dijo que era un programa tan importante que sí valía subsidiarlo si fuera necesario, ahorita creo que tiene
déficit
Manuel F. Ayau: Sí.
Entrevistadora: Entonces estamos quitando recursos financieros...
Manuel F. Ayau: Bueno, yo no identifico usar recursos como sacrificar a otras facultades, porque las otras facultades no tienen tampoco capacidad de
utilizar, sin límite los recursos que existen, ¿verdad? Entonces, si no implica sacrificio para las otras, no veo por qué no intentarlo. Mientras no perjudique
el prestigio de la Universidad, porque es importante mantener el prestigio de excelencia porque ése es un anzuelo para jalarnos a los excelentes. La gente que no es excelente no va a
venir si no somos excelentes nosotros. Entonces, es muy importante.
Y hay otros programas que yo considero que lo que he dicho se les aplica. Mientras podamos confiar en personas que jalen excelencia en su
ramo, no veo ninguna incompatibilidad. Podría haber competencia por espacio, en cuyo caso hay que ordenar prioridades; podría haber competencia por los recursos financieros, en cuyo
caso hay que ordenar prioridades.
Pero mientras hay espacio y hay recursos, mientras no distraigan la atención del consejo directivo; porque el consejo directivo, como dije hace un rato, tiene
que ser de hombres que no tengan ningún conflicto, ningún otro interés en la Universidad, entonces tiene que ser una universidad chiquita para que les permita ejercer sus cargos y sus
responsabilidades como directores a conciencia. Si se vuelve grande ya eso no es posible.
Entonces, se pueden hacer otros programas mientras no compliquen el ejercicio del cargo de director, quitándole la atención o causándole trabajo. Pero ya
con quitarle atención ya basta para que sea un inconveniente.
Por ejemplo, tenemos IDEA, a cargo del doctor Suger. Todo el mundo confía en él. Nadie tiene que estar supervisándolo; todos sabemos que él
está imbuido de la filosofía de la Universidad; todos sabemos que es un gran ejecutivo y un gran promotor y un buen administrador del programa; entonces qué mejor que los fundadores, los
fiduciarios exploten esa gran oportunidad de tener talento como ése, disponible para las finalidades últimas. Porque la finalidad de la Universidad no es que sea una universidad.
La finalidad de la Universidad es la difusión de las ideas que consideramos que convienen para el país.
Pregunta: ¿Cómo nació la idea de tener un programa de educación a distancia?
Manuel F. Ayau: Yo sí creo que fue idea mía y la reforcé cuando estuve en Sudáfrica, que estuve allá tres semanas. Y...
Entrevistadora : ¿Cuándo fue eso más o menos?
Manuel F. Ayau: En Sudáfrica estuve en los 70s, mid-seventies, mediados de los setentas.
Yo había platicado de eso bastante en distintas ocasiones con mucha gente, por esta razón: es una manera de difundir las ideas, que no implica personal
académico, más que para hacer los textos; porque es una labor que no distrae al consejo directivo y que allí sí se puede atender una audiencia de miles, de miles, de miles porque todo es trabajo
de gabinete.
Y me di cuenta en Sudáfrica, que es una de las escuelas más avanzadas que tienen de educación a distancia, que es muy respetada la educación a distancia;
naturalmente que son pocos los que se llegan a graduar, un pequeñísimo porcentaje. Pero, disemina educación, prepara a la gente a su propia velocidad, le da oportunidad a mucha gente que
nunca fue a la universidad o al bachillerato, le da oportunidad a gente que no está cerca de las universidades y de los centros educativos de distintos niveles. De manera que es una
oportunidad fabulosa para educar muchísima gente, tomando en cuenta que la educación a distancia de por sí, tiene su proceso selectivo porque el que se inscribe y que se propone estudiar ya es
parte de la élite intelectual.
Claro, que puede alguien tener la ilusión de apuntarse y a los tres meses dejar el curso, pero me refiero a la gente que es consistente en el estudio
a distancia; esa gente ya es del mercado al que queremos llegar, sin necesidad de tenerlo que atender con espacio y con personal dentro del campus que es donde están las mayores
limitaciones.
Por ejemplo, para auditar la calidad de estudio a distancia, no hay necesidad de auditar cómo se están impartiendo las clases, porque no se están impartiendo
clases; sólo hay que auditar el procedimiento que se está utilizando para que le llegue la información al estudiante; y eso pues, es una cosa que es factible hacer sin necesidad de expandir mucho
el personal administrativo y educativo de la Universidad.
Casi todo es un trabajo de iniciación, de hacer los textos, hacer los exámenes, establecer procedimientos, etcétera, etcétera. Pero ya después, no
requiere mucha atención del consejo directivo. Regreso a que lo que a mí me preocupa es la vigilancia de la calidad académica por parte del consejo directivo, y que por lo tanto, la
Universidad tiene que ser chiquita para no recargarle el tiempo ni la mente a las personas que dan tiempo gratuitamente para dedicarlo a dirigir la Universidad. Por eso es que tiene que ser
pequeña.
Ahora, un programa como IDEA, no creo yo que cause mucho trabajo a un consejo directivo; especialmente ahora que ya tenemos gente en la que podemos
confiar como es Eduardo Suger y su personal.
Tú te acuerdas, IDEA comenzó cuando yo nombré a Lucy Schwank, encargada de IDEA; y yo consideraba eso un nombramiento interino, porque tenía la esperanza que
mi hija Inés se encargara de eso, eventualmente, bajo la dirección de gente supervisora de la Universidad, de la filosofía, etcétera, etcétera; y que se encargara de que se manejara bien
financieramente, etcétera; como fue el primer nombramiento de un consejo directivo de Federico Licht, Sergio Paiz y Juan Fernando Bendfelt, no Rony Dent y Federico
Bauer.
Lamentablemente eso no funcionó. Y, entonces, se intentó llevarlo a cabo con personal contratado para ello, pero eso no funciona. Se
necesita que para que un programa de esos funcione, el que lo va a manejar tenga su alma metida en él, por lo menos para todo el principio. Porque si no, resulta que es el consejo
directivo el que se tiene que estar preocupando, como efectivamente sucedió, de si las finanzas están bien, si los libros están bien, si esto está bien; y eso es precisamente lo que hay
evitar, que el consejo directivo sea distraído porque si no, no vamos a conseguir los directores idóneos para manejar la Universidad.
El crecimiento de IDEA, el crecimiento del personal de IDEA, a medida que se va automatizando todo, no tiene que crecer; pude crecer el número de alumnos y lo
único que va a aumenta es el personal administrativo bajo, que tiene que llevar papeles de aquí para allá, pero no va a crecer el personal docente; no tiene que aumentar el personal docente
que es el que administra la Universidad. La Universidad administra al personal docente no al que lleva el archivo, eso ya es secundario.
Entrevistadora: ¿Entonces no hay un límite al tamaño de IDEA?
Manuel F. Ayau: Ojalá que no. El tamaño de IDEA, si nosotros pudiéramos constituirnos, como ya lo estábamos haciendo, en exportadores de
educación, que teníamos algunos estudiantes en Australia, en Israel, bueno no me acuerdo donde, pero ya teníamos estudiante regados por todas partes.
Pregunta (a cerca de): Los filtros académicos y de calidad que se aplican a IDEA
Manuel F. Ayau: Hay varios filtros. En primer lugar, el nivel de esfuerzo que hay que hacer para graduarse por correspondencia es mucho
mayor que el nivel de esfuerzo de un estudiante presencial.
Es comparable a ser autodidacta. Como decía Joe Keckeissen una vez: "Sacar un doctorado en una universidad consiste ir allí, aplicarse a hacer las
tareas, que lo dirijan, que lo corrijan, que haga su trabajo y si pasa suficiente tiempo cumpliendo con sus obligaciones, recibe su doctorado".
Eso es mucho más fácil que llegar a obtener esos conocimientos en forma autodidacta; eso cuesta más. Y el que es estudiante a distancia prácticamente es
autodidacta. Eso ya de por sí demuestra un grado de interés en conocimiento mucho mayor que el estudiante que está yendo a la universidad para obtener un título, para facilitar su entrada
al mercado laboral profesional.
Ése es un filtro. Y el otro filtro, es que las personas que están haciendo los exámenes y los cursos, sepan que no pueden pasar estudiantes que no
adquieran conocimientos en algún grado, en el grado necesario para merecer algún título de la universidad.
La responsabilidad por la excelencia académica y la escogencia de los profesores
Manuel F. Ayau: Cuando se fundó la Universidad se creó el Consejo Académico, y al vicerrector se le llamara Vicerrector Académico. Con el
tiempo yo me di cuenta que ese había sido un error, porque el negocio de la Universidad es académico, el negocio de los directores es académico, el producto que venden es académico; entonces no
se puede deslindar al consejo directivo de lo académico, porque entonces se volvieron puramente administrativos burócratas de cuidar por la solvencia económica de la Universidad.
Y precisamente el Consejo de Fiduciarios y el Consejo Directivo, su principal responsabilidad es la excelencia académica; no pueden deslindarse de eso, tienen
que estar involucrados en eso. O sea al principio el Consejo Directivo me miraba a mí como un extraño, siendo yo el Rector. Es decir bueno, de que soy aquí rector pues, de
quién barre y dónde se compran los escritorios y qué papel usamos, ¿cuál es mi papel como rector?
Si precisamente, lo que queremos hacer en la Universidad es transmitir ciertas ideas y en función de eso se escogen a los directores. Entonces una
vez los directores están sentados no se les puede decir, bueno ustedes tienen que ver quién paga las secretarias y cuestiones administrativas.
La función de la Universidad es académica, el producto es académico, la responsabilidad de los directores es la academia. Entonces un consejo
académico sale sobrando. Y por eso se quitó. Y se quitó el cargo de vicerrector académico y quedó nada más como vicerrector.
En cuanto a quién controla la calidad del personal académico del profesorado, de profesores y del personal docente. Desde un principio en la
Universidad estábamos conscientes de que no íbamos a conseguir profesores que enseñaran lo que queríamos que se enseñara porque no habían.
Entonces, en muchos casos tenemos que aceptar profesores que no son idóneos cien por ciento; porque no podemos tener una carrera de abogados sin darles la
oportunidad de que se gradúen de abogados o de economistas.
Entonces, sí hay que dar un curso con un profesor que no sea idóneo, pues allá el estudiante su mala suerte. Todos los que hemos ido a
universidades sabemos que a veces nos tocan profesores que no son competentes.
El problema de la universidad es tratar de siempre tener lo más competente dentro de lo accesible. Pero, si por ejemplo, no encuentran un profesor
de Derecho Romano, pues decir: "Bueno, vamos a cerrar la carrera porque ese lugar no lo podemos llenar", verdad, y es parte del currículum; entonces se pone un profesor mediocre porque no
queda más remedio.
La perfección no existe en este mundo en nada, entonces lo único que tenemos opción, es de escoger la menor imperfección, lo que sea razonablemente mejor.
Nosotros tuvimos que importar profesores y estamos importando profesores y tenemos programas para mejorar los profesores.
¿Quién selecciona a los profesores? Pues el Decano, que es el que recomienda al Consejo Directivo el nombramiento del profesor; y cuando el decano propone a un
profesor, si es nuevo profesor, lo tiene que justificar, lo tiene que ir a vender al Consejo y decir por qué lo está poniendo; y si convence al Consejo, lo nombra; y no siempre los ha
nombrado.
De manera que la responsabilidad del Consejo la ejerce así, y por eso es tan importante el nombramiento de los decanos, porque ellos son los que van a escoger
a los profesores o los que van a recomendar. Y ellos ya de por sí tienen un gran problema en conseguir profesores competentes para dar las clases y hacen un gran esfuerzo para
conseguirlos, pero la disponibilidad de talento es muy limitada.
Aquí entran otras consideraciones como por ejemplo, ¿qué porcentaje de profesores de tiempo completo deberíamos de tener en relación a los que son
profesionales y vienen de la calle a dar clases y se van otra vez a la calle?
Pues, idealmente deberíamos de tener un núcleo de profesores muy competentes y permanente, pero no muy grande; porque también tiene muchas ventajas que
los profesores estén involucrados en las cosas cotidianas del país, para que sus clases sean también más interesantes para el estudiante, y que el estudiante vea personas que
ejercen la profesión que él está estudiando, lo puede intercambiar con ellos, creo que eso es muy importante;
y además no están tan comprometidos ideológicamente, no tiene tanto conflicto-interés de su profesión con la universidad. Entonces son también más
francos; no quiere decir que los otros no sean francos pero es otra la actitud y creo que las dos son convenientes, se necesita al núcleo de profesores permanentes.
Entrevistadora: ¿Cuál va a ser su función?
Manuel F. Ayau: Yo diría que ayudar al Decano a guiar la carrera, a discutir, a examinar, a criticar, a ver qué áreas no se están cubriendo bien, cuáles se
deberían de cubrir, a reclutar a otros profesores. Hay muchas labores académicas propiamente dentro de la facultad, que sólo los que están metidos allí todo el tiempo están
conscientes de ellas.
El profesor que viene de afuera no está consciente de todos los problemas de llevar a cabo el programa y entonces se necesita un núcleo de
profesores.
Además, es un factor que toman en cuenta otras escuelas para calificar la calidad del título de la (Universidad Francisco) Marroquín, que siempre toman en
cuenta de cuántos profesores de tiempo completo tienen.
Entrevistador: ¿Podría ser también un filtro más a la hora de la escogencia del catedrático?
Manuel F. Ayau: Así es.
Entrevistadora: Y supongo que la idea también sería que servirían como una fuente de mentores para los alumnos.
Manuel F. Ayau: También, una fuente de mentores, es muy importante eso, muy importante. Porque los profesores que van y vienen, no tienen tiempo de
sentarse a tomar café con los estudiantes.
Pregunta: ¿De quién es la responsabilidad de los cursos obligatorios?
Manuel F. Ayau: Esa responsabilidad es del Consejo Directivo. Y si esa responsabilidad se le impone a los decanos de las escuelas; es más, las
escuelas que se han comenzado dentro de la Universidad como por ejemplo teología, medicina, dentistería y ésas,
se aceptaron primero, porque no le iban a causar problema a la universidad; segundo, porque aceptaban de ser de élite intelectual. No queríamos una
escuela que afectara la reputación académica de la Universidad; y tercero, porque aceptaban que ciertos cursos se darían de acuerdo con el criterio del Consejo Directivo, y no de los promotores
de la escuela.
Los promotores de la escuela de medicina o de teología o de lo que sea, que esté asociado a la Universidad, como parte de la Universidad, aceptan ciertas
condiciones antes de organizar su escuela aquí y la manejan independientemente, pero no en forma total.
Tienen que mantener los estándares de primera calidad en su profesión, tienen que enseñar la filosofía y la economía de la sociedad libre, tienen que enseñar
inglés.
Ya en el campo de su especialidad no se mete el Consejo Directivo, porque no se considera competente; pero, se escogen a los directores de las escuelas, a
los decanos y su consejo directivo, en función de su competencia reconocida en el ambiente profesional para garantizar que se cumpla con el requisito de la calidad.
Nuestros recursos humanos para enseñar la filosofía de la libertad empezaron casi de cero, porque el único que teníamos realmente disponible era Rigoberto
Juárez Paz; y después se incorporó el licenciado (Jesús) Amurrio, y poco a poco algunos otros; más tarde vino Armando de la Torre. Pero los recursos humanos
para enseñar son muy limitados, como decía hace un rato, verdad. Hoy día, está Humberto Gracioso, y hay muchos otros que enseñan filosofía de la libertad, pero siguen siendo muy pocos.
Ese es otro factor por qué la universidad debe de ser pequeña. Porque los recursos humanos para enseñar lo que queremos que se enseñe son muy
limitados y no queremos que alguien venga acá, estudie acá, saque un título de acá, sin estar expuesto a esas ideas, porque si no vamos a perder el prestigio que necesitamos para adquirir el
talento que queremos que venga.
Consecuente con la finalidad de la Universidad de enfocar nuestro esfuerzo a la élite intelectual, tenemos que ver cómo vamos a atraer esa élite
intelectual. Hemos llegado a aprender, con el tiempo, que para nuestro caso los requisitos de admisión son un medio para lograr esa élite.
Cuando ya la comunidad sabe que es difícil entrar, ya surge espontáneamente un sistema de preselección automático, que la gente que no está muy capacitada ni
siquiera aplica porque ya sabe que no le va a ir bien.
Además, está el examen de aptitud y la entrevista para estar seguros de que estamos admitiendo los mejores estudiantes. Ese sistema no es perfecto pero
es bueno.
Cuando los estudiantes que entran son buenos, el nivel de enseñanza del profesor sube porque tiene una audiencia, una clase más exigente y eso estimula al
profesor a preparar su clase y a darla mejor; eso a su vez mejora la enseñanza, la hace más difícil y más atractiva. Entonces se hace, se entra en un círculo virtuoso que la exigencia en el
ingreso eleva la calidad de enseñanza, lo cual le da más reputación todavía a la Universidad y atrae todavía más a las personas más exigentes de la comunidad estudiantil.
Ahora, el examen de aptitud y los requisitos de admisión son un procedimiento para escoger la calidad, no es el único.
Está la curva, que es admitir un mayor número y que pasen los que uno quiere que pasen en el segundo año; que es un sistema muy usual en todas partes, porque
falla menos que el del examen de admisión, es un poquito más selectivo, porque mucha gente no está bien preparada para hacer exámenes de admisión por los lugares donde estudió y llega aquí a
competir en desventaja con otros;
pero si son admitidos en un grupo grande donde a través del año se van emparejando, ya a la hora de terminar el curso están compitiendo personas que estuvieron
en desventaja para un examen de inicio con otros y es un poco menos imperfecto, digamos. Pero tiene otras desventajas, que es más costoso porque necesita más espacio, más profesores, etcétera,
etcétera.
En el caso de IDEA, el proceso es auto selectivo por el mismo esfuerzo que requiere permanecer como estudiante pasando los grados; allí el proceso de admisión
no se necesita porque el que está dispuesto a pagar e invertir su tiempo en su casa, sacrificando su familia o sus domingos o lo que sea, para estudiar, eso ya es un proceso de selección, no se
necesita otro.
Además, que el proceso de selección es un medio y no un fin, lo que importa para graduarse son los requisitos de permanencia; por ejemplo, nosotros
nos oponemos a que se exija título de bachillerato aprobado por el Gobierno para entrar a una universidad.
Estamos opuestos a ello, porque reconocemos que mucha gente no tuvo la oportunidad de ir a un bachillerato y tener ese título y hemos argumentado que lo
importante en la universidad son los requisitos de permanencia y no los requisitos de ingreso.
Ahora, cuando se tiene un examen de admisión, se está mejorando la permanencia porque va a haber menos atrición puesto que hubo un proceso de preselección,
pero ese no es el proceso de selección para graduarse, ese es el proceso de selección para entrar y lo importante es el proceso de selección para graduarse o sea los requisitos de permanencia y
esos varían según las carreras, no tiene que ser el mismo en todas, ¿verdad?
Pregunta: ¿Y en el caso de IDEA?
El intelectual está predeterminado por el gabinete que está haciendo los textos y los exámenes, no tiene nada que ver la presencia del alumno allí. Si él
no es capaz, allí está el proceso de selección y no cuesta nada, al revés es una fuente de ingreso para la universidad con lo cual se puede mejorar la educación, los textos y todo el servicio que
se le da a los estudiantes que van permaneciendo.
Entrevistador: Además, el que se retira, también, por lo menos va a estar impregnado, hasta cierto punto, de las ideas de la libertad.
Manuel F. Ayau: Pues sí, porque eso es de lo primero que se da. Quiere decir que esa es una de las grandes ventajas de IDEA, de que
desde el inicio se da la introducción a las ideas de la libertad, que es la finalidad de la Universidad; si él se gradúa o no, ya no interesa tanto a los fundadores de la Universidad como a
los estudiantes.
El estudiante le interesa más graduarse porque esa es su entrada al campo profesional, etcétera, etcétera. Pero nosotros no queremos graduar
profesionales por graduar profesionales.
La universidad es un medio para que priven ciertas ideas en el ambiente y que eso cause la prosperidad del país. Entonces, el proceso de selección de IDEA
es automático, no tiene por qué seguirse el de aquella facultad en aquella otra facultad.
Pregunta: ¿Qué aprendió en estos últimos 25 años sobre cómo difundir la filosofía?
Manuel F. Ayau: Que lo más importante es la rigurosidad del estudio de los que van a escribir después. Lo que necesitamos es ser más rigurosos en el estudio,
subir más todavía la calidad siempre, y para eso es que hemos empezado con el programa de catedráticos invitados, y para eso es que tenemos el Fondo Stillman, para mejorar la calidad de los
profesores, Programa de Doctorado en Derecho.
Yo creo que uno nunca sabe cómo diseminar las ideas, eso es impredecible. Cuando uno está difundiendo ideas, no sabe dónde van a caer en
tierra fértil; y el grado de influencia que tenga el que tiene la idea depende de su acumen, de su categoría intelectual y por eso es que queremos profesionales muy bien preparados.
Entrevistador: Esta es una inquietud personal. Cada catedrático que es seleccionado a impartir clases, digamos, una clase de historia de
Iberoamérica, ¿pasa antes por algún tipo de instrucción de la filosofía de la libertad?
Manuel F. Ayau: Se ha tratado, pero eso no creo que se está llevando a cabo, ¿verdad? Se ha tratado, inclusive hacemos seminarios
pagándole a los profesores para que vayan a esos seminarios; sí se han hecho esos seminarios, pero no es una regla que garantice que todos han pasado por allí.
Es más, al principio algunos profesores lo resentían porque sentían que nosotros lo que estábamos tratando de hacer era lavar cerebros, en el sentido
despectivo de la frase, ¿verdad?.
Y recuerdo muy bien una instancia, cuando una periodista, Irma Flaquer, que entró a estudiar maestría en Psicología, yo estaba dando la clase de
Economía; en primer lugar decían: "Bueno y ¿por qué tenemos que tomar la clase de Economía del Muso?, pues porque es el rector".
Pero, cuando me dijo en el corredor: "Ah, usted nos va a tratar de lavar el cerebro". Yo le dije: "Ah, quiero que por favor me preguntes eso en
clase". Cuando tuvimos la clase siguiente le dije: "Bueno Irma, su pregunta" "No, ya no" me dijo, "ya me arrepentí ya no voy a hacer la pregunta". "No, hágala",
le dije. "Pues no la hago". "Bueno".
Pues la pregunta que me hizo la señorita Flaquer es que ¿si yo les voy a tratar de lavar el cerebro a ustedes los psicólogos? Y les quiero decir que si lo
logro, no son buenos psicólogos. Que voy a tratar, sí, pero que si lo logro es que ustedes no sirven.
Entrevistador: Entonces, ¿podría ser mejor, para tener una mejor calidad en la difusión de las ideas de la libertad, que se pudiese incrementar el
programa de instrucción a los catedráticos?
Manuel F. Ayau: Claro, porque no se trata de lavar cerebros, se trata de exponer a las personas a teorías que han desconocido anteriormente y convencerlos
de la verdad, porque no queremos profesores tontos ni queremos graduados tontos; queremos gente que sepa razonar y aceptar o rechazar ideas a base de sus propios méritos, no porque se los dijo
fulano de tal, ¿verdad?; o porque se les repitió y repitió como un ejercicio psicológico.
Así es que no se trata de lavar el cerebros. Se trata de ilustrar a la gente sobre ideas que desaparecieron del mundo cultural, desde el experimento
socialista que agarró fuerza a principios de este siglo, ahora está retornando, pero la humanidad sufrió el abandono de las buenas ideas.
Pregunta: Al no dar bien los cursos de Economía y Filosofía, ¿corremos el riesgo de dañar estas ideas?
Manuel F. Ayau: Yo estoy de acuerdo en eso, y creo que es muy importante que por eso, a lo cual ya se le está poniendo bastante atención, porque ese
problema ya se tiene claro, creo yo, dentro del Consejo Directivo y demás autoridades de la Universidad, y es preocupación.
Ahora, ese es uno de los problemas que hay de ser muy grandes, que mencioné anteriormente, si no se tienen los recursos humanos para dar bien los cursos, se
dan mal y entonces se puede causar daño. Eso es uno de los grandes peligros de crecer, por eso tiene que ser chiquita entonces uno está seguro que tiene personal.
Ahora, ¿cómo se resuelve ese problema?, pues yo creo que va a haber que remunerar para atraer a las personas que queremos que den esos cursos, en el grado que
sea necesario.
Porque la gente que entiende de las ideas de la libertad que nosotros queremos, al nivel que queremos, son gente de mucho talento, cuyo costo de
oportunidad de venir a dar clases es muy alto; entonces, se necesita disponer de los recursos económicos para atraer a la gente y resolver ese problema por esa vía.
Porque es muy raro lograr que, no digo yo que no hay personas dedicadas a la filosofía de la libertad como Joe Keckeissen, los mismos directores de la
universidad que dan clases, etcétera; que por afición se dedican a estas cosas, pero no basta con eso porque la Universidad es demasiado grande para ese número tan reducido de gente.
Ahora, entonces para atender la Universidad del tamaño que es, que yo creo que está de buen tamaño, yo creo que no debe crecer, pero sí creo que está de un
tamaño manejable; necesitamos contar con los recursos económicos para que esos cursos sean especialmente bien remunerados y que sea un atractivo dar esos cursos.
Entrevistadora: Entonces, ¿es un problema económico?
Manuel F. Ayau: Yo creo que sí, pero comparado con lo que teníamos antes ya hay bastante, tenemos mucha gente afuera. Lo que pasa es que los
profesionales tienen un alto costo de oportunidad. Ésa es una de las ventajas de la localización de la Universidad, que los profesionales que están en disposición de dar cátedras, no tienen que
ir muy lejos.
Contenido
Créditos iniciales
Objetivos del grupo fundador de la UFM
Amenaza y predominio del socialismo
Importancia de trabajar el mundo de las ideas
Necesidad del apoyo de personas honorables
El camino de la London School of Economics and Political Science fundada por la Sociedad Fabiana
Fundación del Centro de Estudios Económicos Sociales
Acercamiento al mundo académico
Universidad pequeña de alto nivel académico
Pérdida de calidad de las universidades
Tareas administrativas y académicas de la UFM
Diseño del campus
Justificación de los programas académicos de la UFM
Nivel académico intelectual de los profesores guatemaltecos
Importancia del prestigio y la excelencia
El programa IDEA
La idea de un programa a distancia
Vigilancia de la calidad académica
Inicio del programa IDEA
Los filtros académicos
Responsabilidad por la excelencia académica
Elección del personal docente
Personal docente de tiempo completo
Organismo responsable de los cursos obligatorios
Condiciones del Consejo Directivo para las nuevas carreras
Recursos humanos para enseñar la filosofía de la Libertad
El Dr. Manuel F. Ayau hace una reseña histórica sobre la fundación de la Universidad Francisco Marroquín donde comenta que el grupo fundador tenía como meta contribuir con el bienestar económico de Guatemala para responder a la amenaza socialista que predominaba en todas las esferas académicas y políticas del mundo.
Con el fin de lograr este objetivo, se consideró necesario iniciar la búsqueda de intelectuales honrados y de buena voluntad, dispuestos a corregir esas ideas que estaban empobreciendo al país.
Comenta el Dr. Ayau que afortunadamente se pudo contar con el apoyo de profesionales de alto nivel, entre ellos algunos premios Nobel, que dieron respaldo a este proyecto académico de prestigio y excelencia, enfocado en los ideales liberales.
También, hace mención de los programas académicos, criterios utilizados para la elección del cuerpo docente, procesos de admisión y de otros aspectos importantes relacionados con los objetivos de esta magna casa de estudios, que se enorgullece de formar a futuros líderes, capaces de hacer grandes cambios y de generar la prosperidad en esta nación.
Créditos
Fundación de la Universidad Francisco Marroquín Dr. Manuel F. Ayau
Digitalizado por New Media - UFM Guatemala. Transcripción: Ethel Castro; índice y sinopsis: Eugenia Aldana
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Dr. Manuel F. Ayau
El Dr. Manuel F. Ayau (1925-2010) fue fundador del Centro de Estudios Económico-Sociales y primer rector de la Universidad Francisco Marroquín; miembro del Consejo Directivo de Liberty Fund y directivo de Foundation for Economic Education (FEE). También, escribió varias obras, entre ellas: Cómo mejorar el nivel de vida, De Robinson Crusoe a Viernes, El comercio, La década perdida, El proceso económico, No tenemos que seguir siendo pobres para siempre y Un juego que no suma cero; fue columnista de The Wall Street Journal y del diario guatemalteco Prensa Libre.