Grandes Amores de la Historia: Abelardo y Eloísa

  | 23 de agosto de 2017  | Vistas: 18

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Pedro Abelardo y Eloísa son dos jóvenes amantes que en un contexto religioso se amaron intensamente y a escondidas, pero que al ser descubiertos los obligaron a separarse y cambiar de vida, para más tarde construir otra forma de relación, que narra Alberto Garín.

Durante esa época no existían universidades, solamente escuelas católicas y aunque Pedro Abelardo no profesaba ninguna religión, se formó en ese tipo de instituciones educativas. A los veinte años ya era un intelectual, simpático, componía canciones y discutía con grandes maestros de la época, situación que lo puso en aprietos por atreverse a debatir sobre nominalismo con su maestro Juan Roscelino de Compiègne.

En el mundo del nominalismo existen las ideas perfectas, Abelardo cuestionó esas teorías”.

Estando en París, ingresa a la Escuela catedralicia donde discute con Guillermo de Champeaux, se va como maestro a Melun, Cobeil y posteriormente a Santa Genoveva donde enseñaba el origen filológico de los términos, la duda filológica que era una crítica a los textos, la razón como vía para llevar a la verdad y la evaluación de las intenciones propias.

Eloísa de Argenteuil era la hija ilegítima de un noble que la madre entregó a su hermano Fulberto, un canónigo quien como su tutor le confió la educación a Abelardo que vivía bajo su techo desde algún tiempo, la pareja se enamoró y vivieron un romance que pasados tres años descubre el tío, quien emprendió gran represalia en contra de la pareja.

Bajo el pretexto de estudiar, estábamos entregados al amor, y en nuestras conversaciones misteriosas llamaba sus intenciones, y las lecciones nos servían como ocasión”. - Eloísa

Descubiertos y Eloísa embarazada, es enviada por Abelardo a Bretaña con una hermana mientras el negocia con el tío Fulberto; la situación se pone tensa, ella deja a su hijo Austrolabio, vuelve a Paris y niega casarse, pero el tío los obliga. Ella decide ingresar al convento y Abelardo vive en la Escuela Catedralicia, pero la visita con frecuencia.

Después de que el tío castra a Abelardo como castigo, este decide hacerse monje y se retira a Saint-Denis y donde lee los documentos de la Abadía y explica a los monjes que la historia de su fundación es falsa, afirmación que no es de su agrado.

Ante esta situación, se va a Maisoncelles como prior donde escribe un texto de teología en el que plantea hasta donde llega la fe, y comienza la razón. Posteriormente, es llamado para explicar sus textos en el Concilio de Soissons, pero esta solo fue una trampa donde se le acusó de hereje y obligó a quemar su obra, sin derecho a defenderse.

Cuando llega a sus oídos la noticia de que lo van a quemar vivo para protegerse se retira a Rhyus en Bretaña y allí permanece por muchos años como abad. Eloísa comienza a tener problemas en el convento, pero como a él le han obsequiado unas tierras en Champaña, fundan la Abadía de Paracleto, una institución que abría las puertas a cualquier mujer que quisiera estudiar, sin tener la obligación de hacerse monja. porque ambos personajes eran apasionados por el conocimiento.

Pedro Abelardo es invitado para volver a Paris, imparte clases en Santa Genoveva y sigue escribiendo, hasta lo declaran hereje y excomulgan porque su búsqueda de la razón no fue bien recibida. Con el fin de ser perdonado se va a buscar al Papa pero en ese intento muere, Eloísa logra traer su cuerpo y lo entierra en el Paracleto.

No dejes de conocer la historia de Eloísa y Abelardo, dos seres que se quedaron inmortalizados en la historia.

Autor

Director, Programa de Doctorados UFM